1-2 El gol de Sorloth no bastó para conseguir un mejor resultado merecido. Una falta inexistente con golazo posterior lastró a un buen Atleti.
Equipo inicial de la semifinal de la Supercopa de España en Jeddah
La noche en Yeddah dejó un sabor amargo en la expedición rojiblanca, una sensación de injusticia futbolística que ya se ha vuelto demasiado familiar en los derbis. El partido comenzó de la peor manera posible para los intereses del Atlético de Madrid, condicionado por un gol tempranero del Real Madrid que nació de una falta inexistente, muy protestada por Simeone. A pesar de ese mazazo inicial, el Atleti no se descompuso y firmó buen partido en cuanto a juego y personalidad sobre el campo. Los colchoneros fueron dueños y señores del balón, encerrando a su rival en largas fases del encuentro, pero se toparon de nuevo con la figura de un Thibaut Courtois que parece transformarse en un muro infranqueable cada vez que se enfrenta a su exequipo. El marcador final de 1-2, con goles de Valverde y Rodrigo para los blancos y de Sørloth para los rojiblancos, no refleja en absoluto lo visto sobre el césped del King Abdullah Sports City, donde el fútbol asociativo del Atleti mereció mucho más premio que el que terminó dictando el luminoso.
Primer minuto de partido, falta muy dudosa de Gallagher, zapatazo de Valverde y con la ayuda de una barrera mal colocada y con solo tres jugadores y 0-1 en marcador. Tras este jarro de agua fría bajo el calor invernal de Yeda, el equipo de Simeone reaccionó con una presión alta asfixiante y una circulación de balón fluida durante todo el primer acto, liderados por un Marcos Llorente omnipresente. El Atleti generó fútbol suficiente como para irse al descanso al menos con la igualada, pero la falta de puntería y la soberbia actuación del guardameta belga mantuvieron la ventaja mínima para un Real Madrid que apenas si se asomó mucho más al área de Oblak tras la fatídica la jugada a balón parado del gol inicial.
Cabezazo de Sorloth para recortar distancias
En la segunda parte, el guion se mantuvo idéntico, con un Atleti volcado al ataque y un Madrid agazapado atrás buscando la contra. Sin embargo, en una transición rápida, el Real Madrid anotó el 0-2 por medio de Rodrigo tras pase de Valverde, castigando con excesiva dureza la valentía atlética. La entrada de Johnny Cardoso dio frescura al centro del campo, permitiendo al equipo mantener el ritmo a pesar del calor de Yeddah. Lejos de rendirse con el 0-2, los de Simeone siguieron empujando y pronto encontraron la recompensa parcial con un soberbio cabezazo de Alexander Sørloth tras nueva asistencia de Giuliano, que se elevó sobre la defensa blanca para recortar distancias y poner el 1-2 en el marcador. El tramo final del partido fue de asedio constante a la mete de Courtois. El Atleti tuvo el empate en las botas de Julián Álvarez, pero su remate salió cruzado en exceso. Los últimos minutos tras la intensidad previa del partido se hicieron muy largos, sobre todo para los blancos conteniendo el empuje del Atleti que nunca dejó de creer a pesar del gran desgate físico realizado, pero el pitido final certificó una derrota que se sintió como un castigo desproporcionado no merecido para los del Cholo.
Cardoso tuvo minutos en la segunda mitad
La conclusión para el Atleti es la de una gran decepción, no por el rendimiento, sino por el resultado final tras haber sido superior en casi todas las facetas del juego. Generar tantas ocasiones claras en un derbi y terminar perdiendo es un golpe duro de digerir para los colchoneros. Entre los destacados, cabe mencionar el partido excelso de Marcos Llorente, que se multiplicó en varias posiciones, y la brega constante de Sørloth, que demostró ser un referente necesario en el área, en unos momentos difíciles de Julián Álvarez. Esta eliminación supone una nueva frustración en una Supercopa de España que desde que se juega en Arabia Saudí, se resiste sistemáticamente durante la Simeone, a pesar de que sus planteamientos en estos partidos suelen ser valientes y superiores a los de sus rivales. El equipo abandona Arabia con la cabeza alta por el fútbol desplegado, pero con el vacío de saber que, una vez más, la eficacia y la fortuna les dieron la espalda en el momento más inoportuno y ante el rival con el que menos gusta perder.
Barcelona 1 - At. Madrid 1. ¡¡¡¡¡CAMPEONES DE LIGA!!!!!
1-1. PARTIDO ÉPICO EN EL NOU CAMP PARA CONSEGUIR LA DÉCIMA LIGA. ¡¡¡CAMPEONES 18 AÑOS DESPUÉS!!!.
Sí, por fin se consiguió la hazaña. Creánselo. El Atleti ha conseguido algo que ni el más optimista de los rojiblancos soñaba al iniiciar la temporada allá por el mes de Julio. El Atleti, CAMPEÓN DE LIGA, 18 años después del histórico doblete de Radomir Antic, por encima de los dos trasatlánticos del fútbol mundial: Real Madrid y Barcelona. Y la forma de conseguirlo, no ha podido ser más épica, acorde con idiosincrasia del At.Madrid: sufiiendo hasta el últímo segundo de la Liga, hasta que el pitido final de Mateu Lahoz, hizo justicia y proclamó al justo campeón en base a los méritos contraidos tras las 38 largas jornadas de Liga. Repito: partido épico para ganar una merecida Liga, recompensada con el nada habitual premio de un Nou Camp rendido al Campéon y de manera deportiva aplaudiendo al ganador y cantando: ¡Atleti! ¡Atleti!.
El primer tiempo tuvo distintas fases, con dominio inicial del Atleti, después dominio culé aprovechando las momentos de desgracia rojiblanca (de amarillo en esta ocasión) y un arreón de empuje final de nuevo de los madrileños. Entre medias, poco fútbol por ambas partes y momentos que hacían presagiar lo peor por parte de todos los atléticos. Primero, la lesión de Diego Costa, tras una larga carrera que no pudo finalizar, y que casi le descarta para la finalísima de Lisboa. Poco después, Arda también se retiraba lesioneado tras un forcejeo con Cesc Fabregas. Y finalmente y para colmo de las desdichas, en una balón al área que Messi, desaparecido todo el partido, dejó con el pecho a Alexis Sánchez, que con un fulgurante disparo batió a Courtois, que apenas tuvo tiempo de reaccionar ante el mísil del chileno. ¡Golazo! que ponía la liga en ese momento del lado barcelonista.
En la segunda mitad, arengado en el descanso por su comandante Cholo, y por los damnificados Diego Costa y Arda, continuó con el arreón final de la primera mitad, demostrando que a casta, orgullo y emuje no hay quien gane a este equipo. Y los primeros quince minutos de la reanudación, fueron decisivos para el devenir final del partido y a la postre de la Liga. Primero fue el guaje Villa, que enganchó un remate perfecto que fue a parar al palo de Pinto, como siete días antes ante el Málaga, en esa ocasión contra el larguero. Pero, lejos de venirse abajo, el equipo siguió acechando la portería catalana, y dos minutos después, de nuevo la pizarra del Cholo volvió a funcionar. Un saque de esquina votado por el capitán Gabi, llegó a Diego Godín, que entrando con la fuerza de un delantero centro a la antigua usanza, remató una vez más de cabeza con un testarazo picado que se coló como una exalación en la mallas de los azulgranas. ¡Golazo tremendo que volvía a poner la Liga del lado madirleño!. Y así fue hasta el final. El Atleti montó el muro infranqueable que tan buen resultado le ha dado durante toda la temporada, y el Barça no fue capaz de resquebrajarlo. Apenas tuvo una ocasión de haber marcado en un tiro lejano, que Courtois, rechazó a córner con la solvencia habitual. Y hubo otra jugada, que pudo cambiar de nuevo el balance de la Liga, tras un gol anulado por un dudoso fuera de juego de Messi, muy dificil de apreciar. Sin duda, este gol anulado alimentará la polémica, y pudo subir al marcardor, pero los blaugranas, demostraron una vez más su falta de concentración en el partido, ya que ni siquiera hubo una protesta que pudiera hacer dudar al árbitro. Y así, fueron pasando los minutos, con alguna tímida salida de los atléticos, que no llegaba a buen puerto, sobre todo, porque Villa era un islote adelante, y su lucha y pundonor no eran bastante para volver a crear peligro. Afortunadamente la defensa estuvo magistral, tapando todas las posibles fisuras que pudieran hacer peligrar el resultado, y el centro del campo, reforzado con Sosa, para conservar el balón lo más posible hasta el pitido final, también supo mantener el equilibrio táctico necesario para balancear entre defensa y el delantero Villa. Y finalmente, el pitido tan esperado por todos llegó a las 20:48, y se desató la locura. El Atleti era CAMPEÓN DE LIGA 18 años después.
Y además los números demuestran que ha sido un auténtico campeón y nada ha sido fruto de la casualidad: 28 victorias, 6 empates y 4 derrotas (todas en campos de los 10 últimos clasificados y ninguna derrota en los campos de los grandes). El Vicente Calderón, convertido en un fortín inexpugnado en Liga, con tan sólo cuatro empates en toda la temporada. 77 goles a favor, contra los más de 100 de sus "rivales", pero la proeza es la de haber encajado tan sólo 26 goles en 38 partidos (Courtosi de nuevo Trofeo Zamora), sin duda, una de las claves del éxito de la victoria liguera, junto con las jugadas de estrategia de la pizarra del Cholo. Son números espectaculares ratificados finalmente con el DÉCIMO TÍTULO LIGUERO DE LA HISTORIA ATLÉTICA. GRACIAS CAMPEONES. YA FORMAIS PARTE DE LA LEYENDA ROJIBLANCA. ¡¡¡TODOS SOMOS DEL ATLETI POR PARTIDOS Y TÍTULOS COMO ÉSTE!!!
¡CUMPLIÓ SU SUEÑO👏🏽😢! El gran Fernando Torres recordó el sueño que tenía desde los 11 años y no pudo evitar las lágrimas al confesárselo a la afición del Atlético Madrid en el festejo de la Europa League en Neptuno.