** ** Vídeo del partido At. Madrid 0 - Betis - 1 ** **
El Atlético de Madrid sufrió un inesperado frenazo en su buena dinámica liguera al caer 0-1 ante el Betis en un Metropolitano lleno, con más de 65.000 espectadores y una atmósfera de cita importante que contrastó con el partido espeso de los de Simeone. Tras el 0-5 copero de días atrás, el choque se presentaba como una oportunidad perfecta para consolidar la zona Champions, pero el plan defensivo de Pellegrini, coronado por un golazo de Antony en la primera mitad, desactivó a un Atleti plano, al que además le anularon dos tantos por fuera de juego y que jamás encontró claridad en los metros finales. La secuencia del marcador fue simple: tanto del brasileño en el minuto 28 y remontada imposible para un Atlético dominador en posesión pero incapaz de traducirla en ocasiones claras, pese a su arreón final.
El encuentro arrancó con intercambio de avisos y un Atlético que quiso mantener la inercia de la Copa, pero poco a poco el Betis fue imponiendo su ritmo con posesiones más largas y ataques bien armados. El Betis tuvo dos clara ocasiones para adelantarse en marcador, pero dos buenas intervenciones de Oblak lo evitaron. Hasta que llegó el 0-1 pasada la media hora, en una acción nacida en la frontal: Abde recibió, atrajo marcajes y abrió a la derecha para Antony, que recortó hacia dentro y sorprendió a Oblak con un disparo ajustado al primer palo que el esloveno llegó a tocar, sin poder evitar que el balón acabara en la red. El golpe dejó tocado al Atleti, que solo reaccionó en el tramo final del primer acto con centros laterales y alguna llegada aislada, culminada por un cabezazo de Lookman que terminó en gol, pero fue correctamente invalidado por fuera de juego tras la revisión de la jugada, confirmando el VAR la posición adelantada del nigeriano en el momento del envío de Llorente. Con el Betis muy cómodo, sin cometer una sola falta en todo el primer tiempo y manejando el ritmo del encuentro, se llegó al descanso con sensación de superioridad táctica visitante.
Simeone agitó el árbol en el descanso con un triple cambio para intentar cambiar la cara de un equipo espeso: retiró a Ruggeri, Almada y un Julián Álvarez que enlazó su undécimo partido de Liga sin marcar, y dio entrada a Le Normand, Baena y Sorloth para ganar presencia en área rival y más colmillo ofensivo. El Atleti adelantó líneas y buscó el empate por insistencia más que por fútbol fluido, generando peligro sobre todo a balón parado y en centros laterales que la zaga bética fue despejando con solvencia. Simeone redobló su apuesta ofensiva con la entrada de Griezmann por el canterano Mendoza, pero ni así logró desordenar a un Betis muy junto, solidario y aplicado en cada ayuda defensiva. La oportunidad de empatar el partido por parte rojiblanca llegó en el minuto 74 tras un excelente cabezazo a la red de Griezmann; sin embargo, el tanto fue anulado por un fuera de juego milimétrico del francés tras la revisión arbitral en el VAR, frustrando la celebración local inicial. En la recta final, el partido se abrió, con espacios para las contras verdiblancas y un Atleti volcado que dejó huecos atrás; aun así, la última gran oportunidad fue para Riquelme, cuyo intento de vaselina en el descuento lo atrapó Oblak, sellando una victoria sufrida pero merecida para un Betis que también dispuso de opciones para sentenciar a la contra.
En clave rojiblanca, Oblak evitó un marcador más amplio con varias intervenciones seguras, mientras que Lookman y Griezmann fueron los más insistentes en ataque, sumando desborde y centros desde los costados en un contexto de escasa inspiración colectiva. También dejó buena cuota de personalidad el joven Mendoza en la primera mitad, aunque su participación quedó corta por los ajustes tácticos, y la entrada de Griezmann dotó al equipo de algo más de criterio entre líneas, sin llegar a traducirse en ocasiones diáfanas. Pese a ello, el rendimiento global del Atleti estuvo lejos del nivel exigible: un juego plano, dificultades para superar el bloque medio-bajo bético y demasiada dependencia del balón parado terminaron dejando escapar unos puntos clave en la pelea por la zona alta. La derrota mantiene a los de Simeone en puestos de Champions, pero supone un claro frenazo en Liga y una llamada de atención para un equipo que, si quiere asegurar uno de sus grandes objetivos de la temporada —acabar entre los cuatro primeros—, deberá recuperar de inmediato la intensidad, la claridad en campo contrario y la fiabilidad que sí mostró en la reciente exhibición copera ante este mismo rival.

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Betis y Atlético de Madrid ofrecieron una noche grande de Copa en La Cartuja, con un ambiente espectacular cercano al lleno y mayoría verdiblanca en las gradas, pero con un Atlético muy serio que impuso su fútbol desde el primer minuto y firmó su mejor actuación del curso, especialmente en una primera parte de auténtica exhibición. El conjunto rojiblanco se adelantó pronto con un cabezazo de Dávid Hancko en un córner, amplió la renta con un tanto de delantero centro de Giuliano Simeone y dejó casi sentenciado el pase antes del descanso con un golazo a la contra de Ademola Lookman. En la reanudación, Antoine Griezmann culminó otro contraataque para el 0-4 y Thiago Almada cerró la “manita” en el tramo final tras aprovechar un rebote del meta bético para sellar el 0-5 que coloca al Atleti en semifinales con enorme autoridad.
La primera mitad tuvo un claro color rojiblanco, con el Atlético mandando en la presión, en la posesión y, sobre todo, en la claridad de ideas, desbordando a un Betis que apenas encontraba líneas de pase y sufría con cada transición visitante. El 0-1 llegó en una acción de estrategia bien trabajada: córner desde la izquierda, movimiento al primer palo y cabezazo seco de Hancko que sorprendió a la defensa verdiblanca y silenció momentáneamente a La Cartuja. Lejos de replegarse, el Atleti se soltó y encontró el 0-2 en una jugada colectiva preciosa por la banda izquierda, culminada por un centro raso de Ruggeri que Giuliano atacó como un nueve puro para empujar a placer. El Betis reaccionó con un par de llegadas aisladas, incluyendo un centro‑chut peligroso de Antony bien resuelto por la zaga rojiblanca, pero el golpe definitivo antes del descanso lo dio Lookman: Griezmann lanzó el contraataque, combinó de tacón con el nigeriano y, tras una conducción larguísima con apoyo de Barrios, el delantero nigeriano recién fichado cruzó un disparo inalcanzable para firmar el 0-3 que desató la euforia rojiblanca.
Tras el descanso, Pellegrini movió el banquillo para intentar cambiar la dinámica y el Betis tuvo más balón, pero el Atlético mantuvo una estructura sólida, con la defensa atenta para repeler centros laterales y un Musso prácticamente inédito ante la falta de remates claros del cuadro bético. Con los locales adelantando líneas, el partido quedó ideal para el plan del Atleti: presión intermedia, robo y salida rápida, y en una de esas transiciones llegó el 0-4, con Griezmann atacando el espacio y definiendo con un zurdazo potente al palo largo que certificó la goleada y dejó La Cartuja enmudecida. En la última media hora, con los cambios de Simeone, debutó Rodrigo Mendoza y entraron piernas frescas como Almada y Obed Vargas, también debutante, mientras el Betis se volcaba buscando el gol del honor sin demasiada precisión en el último pase. En el tramo final, otro contraataque rojiblanco acabó con disparo de Griezmann que rechazó el guardameta local y, atento al rebote, Thiago Almada empujó a puerta vacía para firmar el 0-5 definitivo en medio de una afición bética resignada y de un sector rojiblanco entregado al espectáculo de su equipo.
Desde el prisma rojiblanco, el encuentro dejó una lista amplia de destacados: Hancko se mostró imperial atrás y decisivo en el área rival con su gol inicial; Ruggeri volvió a ser un puñal por la banda; Barrios sostuvo a la medular con personalidad hasta su lesión, y en ataque brillaron un Griezmann total, un Giuliano muy agresivo en los desmarques y, sobre todo, un Lookman que firmó un debut soñado por desequilibrio, gol y sensación de amenaza constante. Los minutos de Rodrigo Mendoza y Obed Vargas mostraron que la plantilla gana fondo de armario, mientras que Almada aprovechó su rato para apuntarse al festival con el quinto tanto y varios detalles de calidad. En conjunto, el Atlético ofreció en La Cartuja una auténtica exhibición, dominando el ritmo, castigando cada pérdida rival y mostrando una pegada demoledora que le permite avanzar con enorme solvencia a las semifinales de la Copa del Rey, reforzando la confianza del vestuario en uno de los objetivos importantes de la temporada y alimentando el sueño de regresar al mismo escenario para pelear por el título.
El Atlético de Madrid firmó una victoria convincente por 3‑0 ante el Mallorca en un Metropolitano con buena entrada a pesar de la fría tarde madrileña y del horario en hora de comer. El equipo de Simeone fue claramente superior, llevó el peso del partido y encontró premio a su insistencia con el 1‑0 de Sørloth tras aprovechar un rechace de Leo Román (22’), el 2‑0 en un desafortunado autogol de David López (75’) y el 3‑0 definitivo de Thiago Almada con un derechazo dentro del área (87’). Con este triunfo, el Atleti se afianza en la zona Champions y mantiene la racha de imbatibilidad liguera en su estadio, donde sigue siendo uno de los locales más sólidos de Europa, con trece victorias consecutivas.
El Atleti salió muy intenso, con Llorente y Hancko proyectados por bandas, Barrios marcando el ritmo y Giuliano y Baena muy activos entre líneas, ahogando la salida de balón bermellona. Tras unos primeros minutos de ligera réplica balear con un remate desviado de Muriqi, los de Simeone se adueñaron del duelo y encadenaron varias ocasiones; una triple acción en el 14’ obligó a lucirse a Leo Román, que también sacó una volea potentísima de Llorente poco antes del gol. El 1‑0 llegó en el 22’: volea de Llorente desde la frontal, gran parada de Román y Sørloth, muy atento, cazó el rechace para fusilar con la zurda y abrir el marcador. A partir de ahí el partido se jugó casi por completo en campo del Mallorca, con el Atleti moviendo el balón con paciencia, centros laterales constantes y algún intento lejano de Baena y Barrios, mientras Oblak vivía una primera mitad muy tranquila sin apenas tocar el balón.
Tras el descanso, el guion apenas cambió: el Atlético siguió mandando con balón y el Mallorca buscó salir rápido con Darder y las diagonales hacia Muriqi, que rozó el empate en un cabezazo que se marchó por poco tras un buen centro desde la izquierda. Simeone movió el banquillo para refrescar al equipo con Nico González, Almada y Koke, y el conjunto rojiblanco volvió a acelerar a partir del minuto 70, encerrando a los baleares a base de centros de Llorente y Giuliano y segundas jugadas ganadas por Barrios y Cardoso. El 2‑0 llegó en el 75’: un envío tenso desde la banda derecha terminó rebotando en David López, que se introdujo el balón en su propia portería en un intento de despeje, hundiendo anímicamente al Mallorca. En un tramo final algo más abierto, con espacios para correr para ambos equipos, el Atleti sentenció en el 87’ cuando Almada, muy activo entre líneas desde su entrada, aprovechó un balón suelto tras un córner y lo cruzó con potencia para establecer el 3‑0, en un cierre de partido que, pese a algún acercamiento visitante, dejó la sensación de que la victoria local nunca peligró.
Entre los rojiblancos destacaron Sørloth, que además del gol fue un incordio constante fijando centrales y descargando de espaldas; Marcos Llorente, decisivo con su llegada y su golpeo exterior en la acción del 1‑0 y en el centro que provocó el 2‑0 y Pablo Barrios, dueño del mediocampo marcando tempo y ganando segundas jugadas. También dejó muy buenas sensaciones Thiago Almada, que entró desde el banquillo para poner pausa entre líneas, generar varias combinaciones peligrosas y coronar su actuación con el 3‑0, así como Nico González, que dio oxígeno en la circulación en el tramo final. Desde la óptica colchonera, el 3‑0 supone un triunfo redondo: portería a cero, mejora ofensiva con tres tantos y un Metropolitano que sigue siendo un fortín, permitiendo a los de Simeone consolidarse en la tercera plaza con una ventaja importante sobre el quinto y aunque lejanas, manteniendo vivas las aspiraciones de pelear la Liga hasta el final.
El Atlético de Madrid no pudo pasar del empate sin goles en su visita al Ciutat de València ante un combativo Levante que pelea por la permanencia. Un encuentro que comenzó con buen ritmo para los rojiblancos, especialmente durante una primera mitad en la que dominaron el balón y generaron las mejores ocasiones, acabó convirtiéndose en una tarde para olvidar. Las posibles lesiones graves de Alexander Sørloth y Pablo Barrios condicionaron el desarrollo del partido y dejaron más debilitada si cabe a una plantilla rojiblanca que atraviesa momentos difíciles en el mercado de fichajes. A pesar del ambiente hostil y la abundante presencia de seguidores colchoneros que se desplazaron hasta tierras valencianas, el equipo de Diego Simeone no fue capaz de encontrar el camino del gol ante un ordenado Levante que supo aprovechar el bajón físico de los visitantes en la segunda mitad. El 0-0 final deja al Atleti con 45 puntos en la tercera posición, cediendo terreno en la lucha por las primeras plazas mientras mantiene una ventaja cómoda sobre el quinto clasificado.
La primera mitad mostró a un Atlético enchufado desde el pitido inicial. Con apenas cuatro minutos de juego, Nico González tuvo la primera ocasión clara tras un saque de esquina ejecutado por Nahuel Molina. El cabezazo del argentino obligó a Mathew Ryan a realizar una gran intervención para mantener su portería a cero. Los rojiblancos, con el 65% de posesión, presionaban la salida de balón del Levante y buscaban asociarse en campo contrario, aunque la defensa granota, muy bien organizada por Luis Castro, formaba un bloque bajo difícil de superar. El partido se desarrollaba con alternativas, aunque sin grandes ocasiones de peligro hasta que en el minuto 21, Clément Lenglet vio la tarjeta amarilla por una entrada peligrosa. Sin embargo, lo más destacado y preocupante de la primera mitad llegaría en el minuto 23, cuando un córner del Levante derivó en un escalofriante triple choque de cabezas entre Alexander Sørloth, Robin Le Normand y el argentino Matías Moreno. El impacto fue brutal, especialmente para el delantero noruego y el defensa granota, que quedaron tendidos en el césped requiriendo atención médica inmediata. Sørloth tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla con un traumatismo craneoencefálico y una fuerte herida inciso-contusa, siendo trasladado posteriormente a un centro hospitalario para realizarle pruebas. Moreno también tuvo que ser sustituido tras recibir atención, saliendo con una brecha en la cabeza que requirió vendaje. Julián Álvarez entró en sustitución del noruego y Manu Sánchez por el argentino. El susto dejó conmocionado al estadio valenciano, y aunque el juego se reanudó con normalidad, el Atlético acusó el golpe anímico. Los minutos finales de la primera parte transcurrieron sin más sobresaltos, con el equipo rojiblanco intentando encontrar espacios por las bandas pero sin éxito ante la muralla defensiva levantinista. El descanso llegó con el marcador todavía en blanco.

La segunda mitad arrancó con otro duro golpe para el Atlético. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando Pablo Barrios, pieza fundamental del esquema de Simeone, tuvo que retirarse lesionado tras recibir un fuerte golpe. Koke Resurrección entró en su lugar, pero el doble cambio forzado desestabilizó el equilibrio del equipo rojiblanco. El Levante, consciente de la situación, salió con otra actitud en el segundo acto. Luis Castro había encontrado la tecla para incomodar a los colchoneros: presión alta sobre la salida de balón y aprovechar las segundas jugadas en balón parado. Carlos Álvarez, el jugador más desequilibrante de los locales, empezó a protagonizar las mejores acciones ofensivas granotas. Simeone movió el banquillo en el minuto 59 con la entrada de Álex Baena y Marc Pubill por Thiago Almada y Marcos Llorente, buscando dar un impulso ofensivo. Sin embargo, el Atlético estaba impreciso, sin ideas claras en ataque y echando en falta a su motor del mediocampo. La ocasión más clara del partido llegó en el minuto 75, cuando un centro del Levante encontró la cabeza de Adrián de la Fuente en el área pequeña. Jan Oblak, una vez más salvador, sacó una mano prodigiosa para evitar el gol local que hubiera sentenciado el encuentro. El portero esloveno volvía a aparecer en los momentos clave para al menos salvar un punto. Los minutos finales fueron de máxima tensión, con ambos equipos buscando la victoria. El Levante, envalentonado, apretaba cada vez más mientras el Atlético intentaba salir al contraataque sin fortuna. En el minuto 84, Adrián de la Fuente vio la tarjeta amarilla por una dura entrada sobre Julián Álvarez. El argentino, que cumplía años, seguía sin encontrar el gol en lo que ya son once partidos consecutivos sin marcar en LaLiga. En la última jugada del partido, en el minuto 91, el propio Julián tuvo la ocasión de llevarse los tres puntos tras recibir un pase dentro del área, pero su remate fue demasiado centrado y Ryan lo detuvo sin problemas. El silbato final confirmaba un empate que dejaba mejor sabor de boca a los levantinistas que a los rojiblancos.
En cuanto a las actuaciones individuales del bando rojiblanco, Jan Oblak fue sin duda el mejor jugador del Atlético. El portero esloveno realizó la parada del partido en el minuto 75 ante el cabezazo de De la Fuente que iba directo al fondo de la red, demostrando una vez más su calidad y concentración en los momentos decisivos. Su intervención valió un punto que pudo haber sido ninguno. Por su parte, Nico González fue de los más activos en la primera mitad, generando peligro por la banda izquierda y protagonizando la primera ocasión clara del encuentro con su cabezazo que Ryan detuvo. Marcos Llorente, antes de ser sustituido, mantuvo su regularidad habitual en el centro del campo, aunque le faltó brillo en el último tercio. Nahuel Molina cumplió correctamente en defensa y aportó algún centro peligroso desde su banda. El resto del equipo pasó sin pena ni gloria, con Julián Álvarez continuando con su preocupante sequía goleadora y sin encontrar conexiones fluidas con sus compañeros tras entrar por el lesionado Sørloth. Las rotaciones forzadas por las lesiones impidieron que el equipo mantuviera su nivel durante los noventa minutos.
Desde el punto de vista del Atlético de Madrid, este empate a cero tiene un sabor especialmente amargo. Si bien es cierto que el equipo mantiene su tercera posición en la tabla con 45 puntos, lo que le garantizaría una plaza de Champions League, la realidad es que se han cedido dos puntos vitales en un campo complicado donde se debía ganar para mantener vivas las pocas opciones de luchar por el título. La distancia con el líder Barcelona y con el Real Madrid se hace cada vez más grande, y aunque la plaza de Champions parece relativamente segura con una ventaja considerable sobre el quinto clasificado, el objetivo de consolidarse entre los tres primeros con autoridad se ve comprometido por los traspiés lejos del Metropolitano. Más preocupante aún es la situación de la plantilla: las preocupantes lesiones de Sørloth y Barrios se suman a las ya existentes de Antoine Griezmann y Giuliano Simeone, dejando a Diego Simeone con apenas veinte efectivos disponibles en pleno mes de enero. La sequía goleadora de Julián Álvarez, que ya acumula once partidos sin marcar en LaLiga (el peor registro de su carrera en competición doméstica), también enciende las alarmas. El mercado de fichajes se cierra en pocas horas y el club todavía no ha incorporado a ningún jugador pese a las numerosas salidas, lo que genera una tensión evidente entre la dirección deportiva y el cuerpo técnico. El Atlético necesita reaccionar rápidamente, y con el duelo de Copa del Rey ante el Betis el próximo jueves en el horizonte, más las eliminatorias de Champions League contra el Brujas en febrero, el equipo debe recuperar efectivos y encontrar soluciones urgentes si no quiere ver cómo se le escapa una temporada que prometía mucho más. El empate en el Ciutat de València no es una catástrofe, pero sí un síntoma más de las limitaciones actuales de un equipo que necesita refuerzos y recuperar la chispa ofensiva que le ha caracterizado en otras fases de la temporada.
“The dream that all the boys in the academy works towards every day”
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El Riyadh Air Metropolitano vivió otra noche de Champions, con las gradas llenas, un fondo noruego muy animoso y un Atlético que pasó del entusiasmo a la frustración ante un Bodo/Glimt valiente y eficaz (1‑2). El equipo de Simeone se adelantó pronto con un cabezazo de Sørloth tras centro medido de Hancko (1‑0, 15’), pero el conjunto noruego empató antes del descanso por medio de Sjovold culminando una gran acción por la izquierda (1‑1, 34’) y dio la vuelta al marcador en la segunda mitad con el tanto de Hogh dentro del área tras una jugada llena de rechaces (1‑2, 59’). Entre medias, el Atleti acumuló ocasiones claras, vio cómo se anulaba un gol olímpico a Julián Álvarez y se estrelló con el larguero en un disparo de Barrios, pero acabó pagando su falta de puntería y un castigo excesivo que le deja fuera del Top‑8 de la nueva fase liga.
La primera parte arrancó con susto: el Bodo salió sin complejos, Giménez tuvo que sacar bajo palos un balón con Oblak ya superado y, poco después, Hogh perdonó el 0‑1 con un remate alto desde la frontal. Ese inicio encendió al Atleti, que adelantó líneas y empezó a atacar con centros laterales; Baena vio cómo se le anulaba un gol de cabeza por un fuera de juego ajustado y Haikin tuvo que intervenir ante un disparo cruzado del propio Baena. Al cuarto de hora llegó el premio: tras una larga jugada, Hancko colgó un centro perfecto desde la izquierda y Sørloth se impuso a su marcador para cabecear al fondo de la red, poniendo el 1‑0 que desató el rugido del Metropolitano. Con todo a favor, el Atlético buscó el segundo; Julián Álvarez firmó un espectacular gol olímpico desde el córner que fue anulado porque el colegiado entendió que todavía no había autorizado el saque, generando una fuerte polémica en el estadio, y poco después Barrios probó desde la frontal, mientras Nico rozaba la madera. Cuando mejor estaban los rojiblancos, un ataque largo del Bodo por la izquierda terminó con Bjorkan filtrando un pase al corazón del área para que Sjovold apareciera libre desde segunda línea y, de puntera, estableciera el 1‑1 con el que se llegó al descanso pese a la sensación de claro dominio local.
El segundo tiempo mantuvo el guion de un Atlético dominador y un Bodo agazapado, pero peligroso cada vez que podía correr. Barrios se multiplicaba en el mediocampo, Llorente y Baena buscaban profundidad por fuera y Sørloth seguía ganando duelos, obligando a Haikin a lucirse en un remate cruzado del noruego y en un disparo de Nico que sacó con una mano salvadora. Sin embargo, el choque dio un giro en el minuto 59: Berg se coló entre líneas, dejó atrás varios rivales y, tras una serie de rechaces dentro del área, Hogh pescó la pelota entre un mar de piernas para batir a Oblak y firmar el 1‑2, mientras los rojiblancos reclamaban una falta previa sobre Barrios en el origen de la jugada. Simeone reaccionó con cambios ofensivos, dio entrada a Almada y más pólvora arriba, y el Atleti encadenó llegadas: un derechazo de Barrios se estrelló en el larguero, Almada rozó el empate desde la frontal y la defensa noruega achicó varios balones sueltos en el área pequeña. El tramo final fue muy igualado, con el Bodo amenazando al contragolpe y los rojiblancos volcados hasta el último centro lateral, pero el marcador ya no se movió, dejando una derrota tan dolorosa como difícil de explicar por volumen de ocasiones.
En clave rojiblanca, Sørloth fue de nuevo el jugador más determinante: además del gol, fijó centrales, ganó casi todos los duelos aéreos y generó segundas jugadas constantes para la segunda línea. Pablo Barrios firmó un encuentro enorme, abarcando mucho campo, recuperando balones altos y aportando llegada con ese disparo al larguero que pudo cambiar la historia del partido. También sobresalieron Baena, incisivo en los desmarques y protagonista en varias ocasiones claras, y Nico González, que dio criterio con balón y obligó a Haikin a intervenir en una de las mejores oportunidades del segundo tiempo, mientras Giménez sostuvo al equipo en los momentos más delicados atrás. Desde la perspectiva del Atleti, este 1‑2 no solo rompe la dinámica en casa, sino que lo deja fuera del anhelado Top‑8 de la fase liga y le obliga a pasar por un playoff extra para llegar a octavos; ahí aparecerán como probables rivales Brujas o Galatasaray, cruces exigentes pero asumibles para un equipo que, si ajusta su puntería y corrige desconexiones puntuales como la de esta noche, sigue teniendo argumentos para hacer un recorrido importante en Europa.
El Atlético de Madrid se enfrentó a uno de los retos más imponentes del continente al visitar el RAMS Park en Estambul, un escenario conocido mundialmente como el "infierno turco" por su atmósfera hostil y ensordecedora. Desde antes del pitido inicial, la presión ambiental fue máxima, con un despliegue de bengalas y cánticos que pusieron a prueba la entereza del conjunto de Diego Pablo Simeone. A pesar de la intimidante recepción, el equipo rojiblanco cuajó un partido muy serio y competitivo, mostrando una de sus versiones positivas fuera de casa, a pesar del resultado final. El encuentro, con alta intensidad en varias fases del mismo, terminó con un reparto de puntos tras el empate 1-1. La secuencia de goles comenzó muy pronto, cuando Giuliano Simeone adelantó a los colchoneros en los compases iniciales, desatando la euforia en el banquillo visitante, aunque poco después Llorente marcó en propia meta en una desgraciada jugada para los madrileños.
La primera mitad comenzó de manera inmejorable para los intereses madrileños. Apenas se cumplía el minuto 4 cuando Giuliano Simeone, aprovechando una excelente combinación ofensiva, batió al guardameta local con un cabezazo certero que heló las gradas de infierno de Estambul. Con la ventaja en el marcador, el Atlético dominó el tiempo del partido, cerrando espacios y saliendo con peligro al contragolpe pero un pase lateral de la delantera turca se encontró con un inesperado rebote en Llorente que permitió igualar el marcador al campeón turco.
Tras el paso por vestuarios, el guion cambió con un Galatasaray más agresivo por momentos, empujado por su ferviente hinchada. El dominio rojiblanco estuvo a punto de cristalizar en un segundo tanto, pero una gran intervención del meta turco tras una falta lanzada con una excelente rosca por Griezmann lo evitó. El tramo final del encuentro trajo un intercambio mutuo de golpes, con opciones de victoria para ambos bandos. El Atleti volvió a poner a prueba al meta turco que resolvió con solvencia las ocasiones finales del Atleti. Pero Oblak, en su partido 100 en Champions con el Atleti, tuvo que intervenir con su habitual parada mágica con un posterior despeje milimétrico de Llorente por delante del delantero, que evitaron lo que hubiera sido una inmerecida derrota final.
En el apartado individual, Giuliano Simeone fue designado como el MVP del encuentro, no solo por su gol tempranero, sino por su incansable despliegue físico y sacrificio defensivo. Junto a él, Jan Oblak volvió a ser un muro infranqueable en momentos críticos del final del partido. Sin embargo, el sabor de boca final para el Atlético de Madrid es agridulce. El empate en territorio turco es un resultado de mérito dadas las circunstancias, pero matemáticamente no ayuda al objetivo prioritario de entrar de forma directa en el Top-8 de la clasificación. Este marcador deja a los del Cholo Simeone con 13 puntos en una situación comprometida en el puesto 12, obligándoles a conseguir la victoria en la última jornada unificada de la liguilla y a depender de otros resultados de terceros para evitar la ronda de playoff. La clasificación directa a octavos pasa ahora por una noche de nervios con victoria y diferencia de goles a favor en el Metropolitano.

Pues sí, hemos vuelto a ser campeones como en el 96 y como en el 2010. Memorable partido el disputado en Bucarest por un Atleti que demostró una vez más la grandeza de esta institución. A pesar de las adversidades, días con éste permacenarán para siempre en el corazon de todos los atléticos. Bucarest, 09 de Mayo de 2012: otra fecha para enmarcar en nuestra historia y en nuestro corazón. Los que estuvimos en Bucarest y los que se tuvieron que quedar en Madrid, nunca olvidaremos esta exhibición de fuerza, coraje, pundonor y perfección táctica. Y como consecuencia de todo ello, el rival pareció un león asustado ante la fiereza de un rival prefectamente liderado por su TIGRE RADAMEL FALCAO. Pero no podemos olvidarnos de la grandeza de este rival que nada pudo hacer ante la perfección en todas sus líneas de un Atleti GRANDE, GRANDISIMO. ¡Enhorabuena a vencedores y vencidos por vuestra magnífica Europa League y por liderar a vuestras grandes aficiones: para mí las dos mejores del mundo!. Lamentablemente, en las finales sólo puede haber un ganador.
Comenzó el partido en medio de un ambientazo espectacular en el Estado Nacional de Bucarest, con dos aficiones entregadas a sus colores. Pero pronto, a la vista de lo que acontecía en el terreno de juego, las gradas fueron cambiando de escenario. Minuto siete de partido, Diego pasa en profundidad, la toca Falcao hasta entrar al área, un regate, un recorte con tijera incluida y un zurdazo con una rosca mágica, permitían que el colombiano batiera por la escuadra a Iraizoz, ante la incrédula mirada de Amorebieta, desbordado por un gol de bandera. Era el 1-0 y el principio del fin de los leones. La afición atlética se crecia y los aficionados vascos no reacionaban ante el mazazo. Poco después, agarrón de Godín a Llorente: ¿penalti?. Déjamos aquí abierta la única polémica posible a considerar en el partido. Para mí, no fue pero.... Con el resultado a favor, el Atleti, era el gran dominador del partido y de las ocasiones con el permiso de alguna de Llorente que salió cerca del palo de Courtois o de un buen tiro de Muniain bien rechazado por el meta belga. Así, llegó el segundo gol. Fue en el minuto 34, tras un pase de Arda para Falcao, que tras dejar sentado con un gran taconazo a Aurtenetxe, bate con la zurda a Gorka. Tras este nuevo golazo atlético, poco después, se llegó al final de la primera mitad con un resultado justo. La afición rojiblanca veía más cerca la gloria, mientras la losa se hacía muy pesada para reanimar a los aficionados vascos.
En la segunda mitad, el escenario no cambió demasiado. Una equipo con confianza y dominador claro del partido, el Atleti , y otro, timorato y con dudas, el Athletic. Según pasaban los minutos, el Atleti se sentía más seguro, aunque como en otros partidos, reculó ligeramente esperando sus ocasiones para contragolpear y matar el partido. El Athletic tuvó la oprortunidad de meterse en el partido mediada la segunda mitad, pero un pletórico Courtois, rechazó de nuevo el tiro raso de Susaeta, evitando que los vasco se acercaran en el marcador. Poco después otra buena jugada con remate final de Falcao, se estrellaba en el palo del Athletic. Pero fue en el minuto 85, cuando llegó la puntilla para el equipo del "Loco" Bielsa. Y como no, faltaba la magia del otro gran icono rojiblanco de la temporada: Diego. Fue en el minuto 85. Cogió un balón en el centro del campo vaso, se fue de Toquero, después de Javi Martínez, y entre tres defensas contrarios, sacó el tercer zurdazo mágico de la noche para certifcar la victoria rojiblanca madrileña con un tiro cruzado a la mallas de Gorka Iraizoz. Este gol suponía el éxtasis para la afición rojiblanca y la sentencia definitiva del partido. Hasta el final del partido, gritos de CAMPEONES, CAMPEONES, ole, ole, ole CHOLO SIMEONE, VOLVEREMOS, VOLVEREMOS......., en fin fiesta rojiblanca, y la alegría por ver el sueño europeo cumplido de nuevo.
¿Y quienés lograron esta gesta?. Atrás, Courtois, muy seguro, Juanfran y Filipe Luis, muy sobrios como siempre en defensa y subiendo sus respectivas bandas con criterio cuando se podía, Godín y Miranda, perfectos con máxima concentración y ningún despite defensivo. En el centro del campo, dos canteranos que llevaron la manija durante todo el partido, Gabi, muy luchador y repartiendo juego, y un gran Mario Suárez. que probablemente realizó el mejor partido de su vida. Y arriba, los cuatro magos, Arda y Adrián, ambos en su línea sacrifico y de gran rendimiento en punta, y por supuesto, los galácticos Diego y Falcao. ¿Qué decir de estos dos cracks?. Pues, aparte de decir que una vez más estuvieron sublimes, todos esperamos y deseamos que ambos puedan seguir siendo rojiblancos para poder seguir disfrutando de días de gloria como el de ayer. También jugaron Domínguez, Koke y Salvio.
Al final 3-0 en el marcador, que hacia justicia a los méritos de uno y otro sobre el terreno de juego. El Atleti tuvo la suerte de contar con jugadores tan determinantes con FALCAO Y DIEGO, que con sus goles fueron decisivos, pero no hay que poner ningún pero a ninguno de los jugadores atléticos que saltaron al Estadio Nacional de Bucarest para hacer de nuevo historia para una instutución tan grande como es nuestro ATLETI. '¡Gracias CAMPEONES: nos habéis hecho muy muy felices a los que practicamos la RELIGIÓN ROJIBLANCA COLCHONERA! ¡ENTRE OTRA MUCHAS COSAS, POR ESTO SOY DEL ATLETI!

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R.Madrid 2 - At.Madrid 4. El Atleti, muy superior a su eterno rival, ¡SUPERCAMPEÓN DE EUROPA!
















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¡CUMPLIÓ SU SUEÑO👏🏽😢! El gran Fernando Torres recordó el sueño que tenía desde los 11 años y no pudo evitar las lágrimas al confesárselo a la afición del Atlético Madrid en el festejo de la Europa League en Neptuno.
— Actual Fútbol (@ActualFutbol) May 19, 2018
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